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Ingredientes 200 gr. de harina de pan. |
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Procedimiento:
En un cuenco grande mezclamos la harina con la sal y el azúcar. Formamos un volcán. Templamos la leche hasta unos 30º C (no caliente), yo lo hago en el microondas. Disolvemos la levadura en la leche templada, añadimos con la esencia de vainilla a la mezcla de la harina. Amasamos. A medio amasar incorporamos la margarina y seguimos amasando hasta formar una masa lisa y sin grumos. Si después de amasar suficientemente queda pegajosa echamos un poco de harina.
Envolvemos en película de cocina e introducimos en el frigorífico. Yo amaso por la noche y sigo al día siguiente. Cuanto más repose más fácil será el proceso de hojaldrado.
Estiramos la masa en una superficie enharinada (con las masas fermentadas, a diferencia del hojaldre, no pasa nada por enharinarla en exceso, siempre que la masa no quede dura), formando un rectángulo de 5 mm de espesor.
Trabajamos la mantequilla para hojaldrar hasta que quede blanda y sin pegotes. Extendemos la mantequilla 2/3 de la superficie desde lado largo y doblamos en 3 partes, de tal forma que la parte que no tenía mantequilla quede en el centro. Volvemos a doblar en 3 partes (vuelta sencilla) por el lado largo (el que antes era corto), envolvemos en película de cocina y llevamos al frigorífico una hora (o más).
Damos dos vueltas sencillas más con reposos de 20-30 min entre cada una. Si la masa está demasiado fría, la dejaremos templar un poco para que no se formen grumos de harina y no se quiebre. Si la masa está demasiado templada la introducimos en el frigorífico hasta que tenga la temperatura adecuada y cierta consistencia. Si está caliente se derramaría la mantequilla.
Retiramos la masa del frigorífico, la estiramos hasta un grosor aproximado de 5 mm. Cortamos en rectángulos, enrollamos poniendo un trozo de chocolate en el centro y depositamos sobre una bandeja cubierta con papel de hornear con el corte hacia abajo. Introducimos en el horno (apagado o a unos 25-30ºC) y dejamos fermentar hasta que haya doblado su volumen.
Cuando haya doblado su volumen retiramos la bandeja del horno y lo precalentamos hasta una temperatura de unos 200º C. Pintamos la superficie de las napolitanas con huevo batido, espolvoreamos con almendras fileteadas e introducimos en el horno (ya caliente) hasta que tenga un ligero tono tostado.
Nada más salir pintamos con un jarabe hecho con 2 partes de azúcar y una de agua.
Fuente: Larsvontrier.blogspot.com










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